12:15 a. m.

Japón: ese lugar, esas gentes...

Publicado por Dr. Bermúdez |

Estimados todos,

últimamente, y gracias sobretodo a los comentarios publicados en este blog a raiz de la participación de Miriam en Gran Hermano, hemos refrescado nuestra memoria respecto a unos seres, los japoneses, de los que se pueden decir muchas cosas, salvo que son normales. Y es que, dentro de su particular forma de estar-en-el-mundo, resulta que el pueblo nipón tiene síndromes y chaladurías particulares, diferentes a las que sufrimos el resto de los mortales.
Así, los jóvenes japoneses no sólo padecen el ya célebre hikikomori, por el que adolescentes y jóvenes pasan años enteros encerrados en sus habitaciones jugando con la Playstation y comiendo pizzas; ahora resulta que también cuando salen de paseo tienen dolencias raras, como el recientemente apodado "síndrome de París". ¿En qué consiste esta nueva y curiosa majadería nipona? Pues ni más ni menos que en crisis alucinatorias y complejo de persecución, consecuencia del choque cultural. Y es que algunos turistas y residentes japoneses en París y en otras grandes urbes occidentales manifiestan transtornos psiquiátricos serios debido a la grosería y malhumor que perciben en su entorno, hasta el punto que muchos de los afectados deben ser repatriados a su tierra natal para no regresar nunca...
La explicación que dan los entendidos en la materia es que los japoneses, tan delicados y educados como son, no pueden soportar la presión a que los sometemos en nuestro trato cotidiano -ciertamente poco amable-, y por ello se les acaban cruzando un poco los cables...
Llegados a este punto, mis queridos amigos, un momento de reflexión; pues a partir de ciertas edades, uno no debe permitir que se la den con queso. Que a los japoneses se les vaya la olla en París, Nueva York o Madrid porque se topan con un taxista subnormal o un camarero soplapollas es algo que no tiene sentido, y es que los japoneses en cuestión no enloquecen en su destino vacacional: ya estaban chalados antes de venir. Lo único que ocurre es que adaptan su locura al entorno.
Para que mis palabras no parezcan infundadas y sean confundidas con afirmaciones fruto de la animadversión hacia un pueblo tan digno de admiración como el que habita la tierra del Sol naciente, simplemente una prueba: un clip de un programa de la televisión japonesa en el que un grupo de nipones -aparentemente ubicados en un lugar que no recuerda en absoluto a los Campos Elíseos- ponen de manifiesto su absoluta cordura y normalidad...

Grupo de japoneses, celebrando con su mascota su cuerda condición...

Sin más que añadir por el momento, se despide

Dr. Sandro

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1 comentarios:

Aleix dijo...

El que no em puc creure es que un sindrome com aquest l'hagi inspirat Paris en comptes de no sé Torredolones, Málaga o Santa Coloma de Gramanet. De veritat creuen que els gabatxos son menys educats que els camarers que et tiren un plat de Paellador (ciudad de vacaciones), una Sangria Garrafon collita 2006 i et claven 50 euros mentre es rasquen els ous ostensiblement? Andaya!

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