12:08 p. m.

Paraules savies

Publicado por Aleix |

A vegades, et trobes amb llibres que voldries haver escrit tu, de lo genials que són, de com obren perspectives inèdites i canvien la manera de pensar sobre allò del que tracten. I a vegades et troben amb llibres com aquest. Llibres que no revolucionen res, ni creen "abans i després", però que són una síntesi perfecte, ordenada i clara de conceptes que han anat flotant durant anys, sense que s'acabés d'agafar mai el toro per les banyes.

El llibre:



Per si ni n'hi habia prou amb la portada, una quants fragments de la cosa, aixi per obrir boca:

¿Odias el consumismo? ¿Estás harto de los trucos del marketing y de la cantidad de anuncios publicitarios que te tienes que tragar? ¿Te preocupa la degradación del planeta y la calidad del medio ambiente? ¿Te esfuerzas por no hacer caso a lo que manda el sistema? Según Joseph Heath y Andrew Potter, si tu respuesta es afirmativa, no eres muy original: eres uno más del movimiento contracultural, uno de los movimientos más grandes e importantes de las últimas décadas en los países industrializados.

Aunque te sientas alternativo, único y contestatario, formas parte de una masa crítica que, paradójicamente, cuenta con el mayor número de seguidores en el país consumista por excelencia: Estados Unidos de América. ¿Cómo puede suceder esto? ¿Somos una sociedad esquizofrénica que compra mientras
condena el consumismo? ¿O acaso el anticonsumismo es, después de todo, más de lo mismo?

La explicación que esboza Rebelarse vende es sencilla: el movimiento contracultural actual es la respuesta crítica a la sociedad de masas de los años cincuenta y sesenta, solo que con otro disfraz. Es la misma obsesión del hombre por no ser una simple pieza de la maquinaria, por distinguirse, por no perderse en la masa, pero ahora traducida en el lema que reza «dime qué compras y te diré quién eres».

La solución propuesta por la contracultura, aseguran estos dos jóvenes profesores canadienses, se reduce a una «rebeldía estilística individualizada», que a fin de cuentas logra avivar la necesidad de obtener bienes posicionales únicos —música alternativa, ropa que no venga en serie, zapatos raros, lofts como vivienda— en una competencia entre «consumidores rebeldes» que no aporta soluciones a los problemas reales de la sociedad actual. Así, la lucha por destacar socialmente ha sido sustituida por la necesidad de ser cool, pero la estructura básica de la competición capitalista no se ha visto en absoluto alterada.


Quienes aceptan la crítica de la sociedad de consumo, sostienen los autores, pecan de ingenuidad. «Al leer la lista de bienes de consumo que (según el filósofo y psicólogo francés Jean Baudrillard) la gente no necesita, lo que leemos es una lista de bienes de consumo que no necesita un intelectual de mediana edad. Cerveza Budweiser no, whisky escocés de malta sí; películas de Hollywood no, teatro vanguardista sí, coches Chrysler no, coches Volvo sí, hamburguesas no, risoto sí».

«En otras palabras, el término “consumismo” siempre parece afectar sólo a lo que compran los demás. Por eso da la impresión de que la supuesta crítica al consumismo es puro esnobismo mal disimulado, o, peor aún, puritanismo.»

Bordieu, Freud, Hobbes, Focault, Baudrillard, Matrix i Adbusters.

Rebelarse vende. ¿Compras?

1 comentarios:

Pansete dijo...

Sí, sí... Ahir el vaig fullejar a una llibreria (usualment "territorio comanche" i per tant proscrit per a mi). Vaig pensar: "home, te'l podries llegir" sobretot després de veure que aquests nanos han mamat de les grans tetes de Freud, pel que em semblà, oi?
Però després vaig pensar: "no, calla. Millor me l'expliquen ells, que són gent que d'aquestes coses en saben sobretot si van fins al cul de Don Simon".

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