5:19 p. m.

Siembra viento...

Publicado por Dr. Bermúdez |

Amigos todos,

ayer, cerca de un millar de maestros y profesores se manifestaron en el centro de Barcelona para reclamar el fin de la violencia en las aulas. En un primer momento pensé "Estupendo, muy bien y ya era hora". Sin embargo, más tarde y habiendo reflexionado el asunto mientras relajaba mi esfínter de su función retentiva, me dije: "un momento... ¿de qué se quejan? ¡Si, en gran medida, la situación que ahora viven la han favorecido ellos mismos!", tras lo cual me fui a cenar y me olvidé del tema.

Hoy, al levantarme, he vuelto a ver imágenes de la manifestación en cuestión y he confirmado mi crítica al observar a un grupo de maestras de primaria dando palmadas en la plaça de Sant Jaume. "No, si yo también las agredería", pensé, y es que gilipollas como esas son las que -y lo digo con verdadero conocimiento de causa- han estado dando por el culo durante los últimos veinte años con las mamonadas del diálogo con los alumnos, la implicación de los padres en la enseñanza, la motivación en las aulas, la educación en valores, etc.
¿Y ahora se quejan?¿De qué?¿De que un mocoso rapado que viene a clase en chandal les insulte , cuando desde los seis añitos se le ha dejado hacer lo que le daba la gana y no se le ha levantado la voz ni una sola vez por miedo a traumatizarlo?¿De que un adolescente fumado les levante la mano cuando hace años que se toca los huevos en clase sin que nadie lo meta de patitas en la calle?¿De que una Juani cualquiera les amenace con denunciarlos por abusos e insinuaciones cuando desde los diez años se pasea por las aulas vestida de puta sin que nadie la facture al burdel del que ha salido?¿O acaso se quejan de que el padre de uno de tales animalillos les pegue una hostia cuando hace años que se le debería haber vetado el acceso al centro escolar sólo por los modales con que se presenta?

Amigo profesor/a o maestro/a: jódete, especialmente si eres de los que durante años ha blandido con fanatismo los panfletuchos de mierda de la nueva pedagogía al grito de "facha" y "represor" ante los morros de la vieja guardia escolar. Y es que, ciertamente, aquéllos a menudo cometían excesos -por los que, a decir verdad, nadie está traumatizado-; pero ahora, y gracias sobretodo a tu persistente y encomiable tarea de demolición, el que paga el pato eres tú mismo. Y a los que no siendo partícipes del asunto se han visto mezclados en él, un consejo: a partir de ahora, cuando un/una pedagogo/a de los cojones os venga con mansuergas de tolerancia, integración, diálogo y buenrollismo en general, metedle una patada en el hígado sin miramientos, bajadle los pantalones y arrojadlo de tal guisa al interior de un aula repleta de adolescentes, a ver si se le pasa la tontería y conoce de primera mano el material con el que se lidia cada día en nuestras aulas -por cierto, un material que, a pesar del buen rollo, sigue siendo de lo peorcito del mundo civilizado-.

Atentamente,

S.

Endogamia Virtual: Al enemigo, ni agua.

3 comentarios:

Doc Moriarty dijo...

Los primeros que deberían acotar a los críos son los padres, de todas formas. Que los hay que le prestan más atención al geranio de la ventana que al chaval.

Y sin collejas se crece torcido.

blondie dijo...

oi que hi ha permís de conduir i permís d'armes? Permís per tenir fills ja!

Dottore Sandro dijo...

Estimado Doc, totalmente de acuerdo. Ciertamente, a veces da pena ver a críos que entran en el colegio a las ocho de la mañana y los recogen a las nueve de la noche...

Y, estimada Blondie, por supuesto; es más, propongo vasectomías y/o ligaduras de trompas gratuitas para los que sumen trescientos puntos en el Club Caprabo; y todos más anchos.

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