Estimados lectores,
aquejado por un primaveral brote de nostalgia, estos últimos días me he dedicado a la absurda tarea de abrir viejas cajas para saborear los recuerdos que en ellas encontraba. Así, de tal guisa, me he hallado de nuevo frente a frente a mi vieja colección de Playboy 'edición especial coleccionistas' -de aquella era lejana en que los muchachos todavía se la pelaban en el lavabo, como hombres decentes-, mi todavía más vieja colección de Penthouse de principios de los noventa -¡ah, esas tetas de silicona desaforadas, esos matojos generosos y esos culos que todavía desconocían la existencia de lo que luego vino a llamarse 'The Rocco Way'!-, y mi vetusta colección de cómics de factura nacional, en la que destacaba la sección de tebeos de Mortadelo.
Frente a esas coloristas portadas, una pregunta me asaltó: ¿qué fue de tan pintoresco personaje? ¿A dónde le llevaron sus pasos, firmes pero descolocados en un mundo dominado ahora por un gato gordo y azul sin orejas y otros seres monstruosos llegados del lejano y pérfido Oriente? En fin, que abrumado por la duda, me puse a investigar.
La tarea no fue sencilla, y es que como de todos es sabido, Mortadelo fue siempre un tipo escurridizo y ducho en el arte del disfraz, capaz de camuflarse perfectamente en los ambientes más variados:
... o en una rua de Carlinhos BrownY a partir de ahí, el silencio... o casi. Y es que, tras el éxito, Mortadelo decidió abandonar la vida pública y recluirse en la intimidad... para ser madre. Sí, así, sin más: "Mortadelo, por fin, mamá."
...Endogamia Virtual: Descenso y caída del antihéroe contemporáneo








