Mis abyectos amigos,
Presentado por Teresa Viejo, una ramera de medio pelo reciclada a presentadora, este espectáculo mezcla en su espacio NipTuck, El diario de Patricia, Operación Triunfo y Pretty Woman. Para no aburrir al respetable, sólo algunas perlas que hablan por sí solas:
- El programa va de gente que a la que se somete a un mínimo de seis operaciones de cirugía estética, y a la que luego se asea, viste y lava para que se parezcan ‘a los que salen en la tele’.
- A las ‘pacientes-concursantes’ se las aisla de familia y conocidos durante la recuperación –que dura un mes, aproximadamente-, para que el efecto escénico de la presentación pública de la transformación se vea acompañado de una abundante festival lacrimógeno –que, por supuesto, las cámaras captan en primerísimos planos-.
- Durante las visitas previas, en las que las ‘pacientes-concursantes’ declaran entre sollozos sus miserias y complejos, una cámara omnipotente y omnipresente graba y muestra sus culos, narices y dentaduras de espanto a través de bellísimos planos.
- Los eminentes especialistas que transforman a las ‘pacientes-concursantes’ se muestran simpáticos y besucones con sus adefésicas propuestas de trabajo, a las que, paternalmente, abrazan y dicen al oído: “Tranquila, la magia del hombre blanco te salvará de tu miseria”.
- A las ‘pacientes-concursantes’ se las lleva a lugares que sus bolsillos lumpen jamás se podrán pagar una vez desaparezcan las cámaras para que allí, presas de su habitual ignorancia y complejo de inferioridad, se muestren agradecidas y hagan algún comentario que permita decir al público, encandilado por su sencillez, “pobrecita, con lo fea que es, quién le iba a decir…”.
- En el plató, mientras se nos narran en diferido las venturas y desventuras de las ‘pacientes-concursantes’, la ramera Teresa hace psicoanálisis de café con leche y trata de hacer aflorar el sentimiento de culpa de los familiares que, con su insesibilidad, provocaron los complejos y frustraciones de las estrellas del programa –“¿Tú no llamabas a tu hermana ‘negra’ y ‘pinocha’ cuando era niña?”-.
Y todo ello, amenizado con imágenes cruentas en las que médicos cubanos y dentistas homosexuales cortan, cosen y rebanan pedazos de los cuerpos y rostros de las infelices, mientras asesores de imagen y peluqueras VIP transforman a las acapulladas ‘pacientes-concursantes’ en esperpénticas mariposas herzianas. Un espectáculo a lo grande, oiga, como sólo Antena 3 y su nauseabunda redacción podía ofrecer…
¿Magia, ciencia, milagro...? No, televisión.